domingo, 3 de agosto de 2008

Como las olas

Hay personas que se te escapan, como las olas, y hay gente de la que sabes que, si algún día llegan a irse, te quedarás un poco más sola y más vacía. Ese dolor no desaparece: sólo se hace más sordo, hasta que vuelve a renacer con una canción, con un texto encontrado por azar o con el recuerdo de lo que jamás hicisteis juntos. Son presencias que el tiempo no borra porque se han quedado dentro... y no se definen por los años de convivencia, sino por la intensidad.


Siempre estoy despidiéndome.

3 comentaron:

Arwen dijo...

Es duro, estar siempre despidiéndose.

Random Harvest dijo...

También estás siempre diciendo "hola". Despedirse es duro, siempre, pero es ley de vida. Quizá lo mejor al despedirse de alguien pensar en cuándo será la próxima vez que nos presentemos a otra persona y no pensar en que tendremos también que despedirnos de esa. Carpe diem, pensemos en el gran momento que es compartir con otra persona.

A mí un día me dijiste hola y algún día me dirás adiós. ¡A quién no?

:)

Los viajes que no hice dijo...

Arwen, es un coñazo. Este texto lo escribí cuando una amiga se fue a Lisboa y ayer lo releí... y lo colgué. Vamos, que tiene sus añitos ya.

Random, cierto: también digo hola muchas veces. Y no creo que me despida de ti: ya estás en el quinto coño :P