No sé a qué hora nos han dado la noticia, porque estas noticias siempre te las dan. Te las dan y no te las crees y recuerdas, intentas recordar, cuánto tiempo hace que no le ves y fue hace poco pero a ti te parece mucho o qué más da.
Le conocí, no podía ser de otra manera, en una rueda de prensa. Luego nos vimos muchas veces más y, entre comparecencia y comparecencia, me contó que era de Cáceres, que había adoptado a dos niñas chinas, que tenía dos hijos más y que estudió en la Complutense.
Siempre recuerdo las primeras imágenes: un tipo muy grande, orondo, muy guapo, camiseta gris, vaqueros y unas gafas de espejo rarísimas con los cristales naranjas. Llegó a Adenex cantando y, a partir de ahí, comenzamos una especie de rito, cada vez que nos veíamos:
-Fernando, cántame...
Y me cantaba.
Se llamaba Fernando Hernández Pelayo. Nació un 14 de agosto de 1958 y falleció un 23 de agosto de 2008: que es el día en que escribo esto, sin creérmelo aún.
La última vez que le vi, se iba ya y le llamé:
-Hoy no me has cantado nada, pedazo de negligente.
Y, como siempre, me miró. Y me cantó.
Crisis humanitarias y de humanidad
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Desde hace más de 30 años colaboro con varias organizaciones que se dedican
a ayudar a seres humanos. Con algunas de ellas mi contribución se reduce a
ap...
Hace 3 semanas


