Me entero por Suntzu. Busco en Google, porque no me lo creo. No puedo creérmelo, a pesar de que lo lea, en las noticias de los periódicos digitales y en otros blogs. Ha muerto Ángel González. Ha muerto Ángel González. Ha muerto Ángel González.
No me hace falta releer ninguno de sus poemas, porque me sé varios de memoria. Ni recordar su voz rasposa y pausada. Ni mentar al tiempo que no me dejará -a él sí- entrevistarle. Ni contarle a nadie, porque ya lo hago aquí, que me he puesto triste y he querido escribirlo.
Ahora andará por otras tierras,
llevando lejos luces y esperanzas.



