sábado, 2 de agosto de 2008

Así pasen 20 años

Hay algunos que hacen que parezca muy fácil.

Él se levanta todos los días, desde hace veinte años, para hacerle el café. Ella dice que él es su eje, su columna vertebral y su templanza. Ellos dos caminan por las calles de Lisboa, o de Alcalá, llenos de risas, coqueteando como si se acabaran de conocer, aunque fueron el primero el uno para el otro, hace ya también dos décadas, cuando iban a entrar casi en la adolescencia. Dicen que el truco es hablar mucho, escuchar, preguntar y no dar nunca nada por sentado, olvidar esa tendencia a pensar en la pareja como en la propia sombra.

Siempre he sido sola, todavía me asombro cuando oigo a la gente hablar en plural (hemos ido, vamos a viajar, pensamos... ¡Pensamos! ¡Dios, qué pérdida de individualidad: ¿qué significa pensamos?!) y a mi alrededor hay parejas para todos los gustos: están aquéllas en las que uno es el amante y el otro es el amado, que se deja querer porque no ha llegado nadie aún que le suscite una pasión loca; están los que siguen juntos por la costumbre y por el miedo a no tener a nadie con quien hacer planes; los que se divorcian porque conocieron a alguien por internet que luego no fue como pensaban; los que no se separan jamás pero se acuestan con todo aquel que pillan; los que luchan por ser aceptados por los hijos del otro sin conseguirlo casi nunca; las que renuncian a cualquier cosa que les haga feliz porque a él las aficiones de ella no le gustan y ellas van a pasarse toda la vida sin viajar a ningún lado; los que se casan porque ella les da un ultimátum y ellas van felices al altar mientras las demás nos echamos las manos a la cabeza; los que dicen querer mucho a sus legítimas pero divertirse más follando con otras; los que parecen mosquitas muertas pero llevan durante años una doble vida y engañan y mienten; y los que acatan órdenes y más órdenes sin plantearse nunca cuáles son sus deseos.

Por eso, cuando veo a los de los veinte años, les pregunto siempre cómo hicieron.

La respuesta, también, es siempre la misma: No sé.

Viñeta de Miguel Arranz.

17 comentaron:

Anónimo dijo...

Si te sirve de algo una opinión; llevo casada 30 años con mi contrario, digo bien,¡ mi contrario ! porque somos totalmente opuestos.
El diálogo es lo mas importante entre las personas y en una pareja es imprescindible, pero el derecho al silencio tambien es importante.
Una vez una compañera de trabajo que está separada, me descubrió cual era la fórmula del exito de mi convivencia,me dijo " es que tu marido y tu sois muy COMPLICES", es verdad, el dia a dia es dificil de mantener pero el diálogo y el cariño es el soporte de una larga convivencia.
Espero que te sirva. Un abrazo. Mariló

P.d. Hace 3 dias discutí con mi marido por una diferencia de opinión de como tenia que ponerme unos parches para el dolor de espalda. (pero poquico)

Luc, Tupp and Cool dijo...

Viajera, ni idea de cuál es el secreto de tus amigos.

Supongo que, para que una pareja “dure” naturalmente (no artificialmente, por resignación, miedo o necesidad, sino por elección) además del afecto (amor, si quieres) y de un intercambio sexual satisfactorio para ambos, los dos tienen que tener intereses vitales compatibles.

Son importantes, y creo que mucho, las características individuales de cada uno. Ser generoso o egoísta, alegre o depresivo, jaranero o tipo seta… va más allá de ser pareja o no serlo.

En toda relación (no sólo en la de pareja), siempre se hace un balance, aunque sea inconscientemente. Uno sabe íntimamente qué hay en el “Debe” y qué en el “Haber”. Obviamente, no estoy hablando de dinero.

Y la gente cambia. A veces uno no reconoce en sí mismo lo que una vez fue. No es extraño, pues, que no pueda reconocer el amor que sintió entonces.

Dejo eso del "pensamos" para otro rato.

:)

Arwen dijo...

¡Qué bonito! Me gusta saber que hay quien lo logra, que el amor, si no para siempre, al menos duradero, está ahí y llena de felicidad...

Los viajes que no hice dijo...

Mariló, yo es que siempre me pregunto cómo hicieron...

Tupp, supongo que sí y supongo que también hay intereses comunes: económicos, afectivos, de costumbres... Pero a mí me resulta más complicado todavía "ponerme en el lugar de". No creo que sea algo que yo experimente, de todos modos: no me veo.

Arwen, pues supongo que sí, que tiene que ser bonito. Digo yo. No sé.

Arwen dijo...

Por lo que has escrito creo que sí sabes que es bonito encontrar a alguien con el que compartir tantas cosas, incluso las que hagas por separado. Y que te quieran, y querer...

Los viajes que no hice dijo...

Pues no sé, Arweb, porque lo que he escrito, más bien, si te fijas, es una pregunta al aire. Si ves las "parejas para todos los gustos" que me rodean, entenderás que ni muerta quiero algo así. Al final, creo que con las parejas se comparte el cuerpo, básicamente. Porque yo el resto de las cosas las comparto, y mucho, con otras personas. No creo que con una pareja vaya a compartir aspectos de mi vida (y no me refiero a cotidianeidad, me refiero a mi yo "personal") que no comparto con otras personas. Podré compartir gastos de la casa y demás, a eso me refiero con cotidianeidad. Pero lo que pienso, lo que siento, lo que hago, las frustraciones, las alegrías y todo el resto, ya lo comparto.

Y querer y que me quieran... Pues eso lo experimento a diario, también: me quieren y quiero.

No es lo mismo, puede pensar alguien. Y ya: yo no follo con amigos. Pero todo el resto de lo que se podría compartir con una pareja, ya lo comparto. Y sigo refiriéndome a mí misma (no al champú, ni la cuenta corriente, ni los intereses ecnómicos ni nada por el estilo).

¿Bonito? Supongo. Pero ya le dije a Tupp: yo no me veo.

Arwen dijo...

No sé. Yo también lo comparto todo y quiero y me quieren, me ocurre con mis amigos. Sin embargo, con las parejas he tenido una complicidad que no he llegado a tener con ningún amigo, por muy íntimo que haya sido. Hay un punto diferente, aunque, insisto, tengo muy muy buenos amigos con los que comparto mi vida. Sin embargo, me encantaría llegar a vieja y tener a mi lado alguien que ha llegado a viejo a mi lado, ya ves, aunque esté perfectamente sola y pueda estarlo para el resto de mi vida.

Los viajes que no hice dijo...

Pues será porque yo no tengo pareja ni la he tenido nunca y no he sentido esa clase de complicidad. ¿En qué se basa? Ejemplos, quiero ejemplos...

Arwen dijo...

Los sentimientos son diferentes en cada persona, no sabría explicarte ni darte ejemplos: silencios, miradas, sensaciones que no he tenido con amigos. De todas formas, insisto, se puede vivir una vida plena en solitario. Mis amigos son mi familia, así que, la pareja sería un añadido más, no el fundamento de mi vida social y personal. De hecho, ahora mismo quiero quedarme como estoy, aunque me gustaría tener más adelante a alguien a mi lado, como puse en mi anterior comentario.

Los viajes que no hice dijo...

Claro, mona: se llama estar enamorada. Y es una sucesión de bombas químicas en el cerebro, que además se acentúan cuando echas un polvo. Que es algo que se hace con las parejas, generalmente. Y digo generalmente por aquello del dicho: "follas menos que un casado".

Yo no sé cómo quiero quedarme...

Anónimo dijo...

Haber, voy a intentar ser concisa: Para que la relación de pareja funcione bien debe de existir complicidad entre ellos, eso no implica qeu el uno sea como el otro, para nada: tu puedes tener tus aficiones, amigos, trabajo, sentimientos,inquietudes, problemas, vicios, etc..., y tu compañero de vida tambien y totalmente diferentes a ti, pero lo que une es saber escuchar, compartir, disfrutar y hablar y discrepar con respeto, pero cada uno puede y debe ser persona individual.
Por supuesto que que el sexo es importante( mas para ellos que para nosotras, creo yo),ya que el tiempo y la rutina lo modifica todo, pero cuando comienza un nuevo dia no sabemos que va a ocurrir y como yo soy bastante negativa todos los dias me levanto de la cama con la botella media vacia, así que voy a dar otra formula mágica: Al despertar rellena la botella, la vida empieza y acaba todos los dias..., y si al cabo de 30 años de matrimonio se me rompe la botella, volveria a empezar. La vida, mi vida es mia, pero la comparto con el Fernandico.
Mariló

P.d. Lo digo totalmente en serio

Los viajes que no hice dijo...

Y me parece de lo más tierno lo que dices...

Anónimo dijo...

Perdona el anonimato (aunque soy habitual)

Tengo 41 años y llevo con mi pareja desde los 17. El 14 de abril serán ya 25 años. El secreto: Carpe diem. Todo empezó en la excursión de COU, creyendo que era un rollo de una noche, luego de un día, luego de "hasta el final de la excursión", luego de "vamos a ver si esto sigue adelante de vuelta a Badajoz", luego hasta que acabe el curso, luego probando en el verano, luego pensando que el estudiar en ciudades diferentes podría ser el fin,... y el secreto es no haber prometido amor eterno, sino ir viendo día a día qué queremos de mutuo acuerdo seguir compartiendo. Cultivando la cultura del consenso: "Nada que sea inaceptable para una de las partes" y manteniendo parcelas propias, espacios y tiempos para cada uno.

Pero también te digo: los varones de estos siglos no hemos sido educados para compartir la vida con nuestras parejas femeninas sino para "tener" al lado parejas femeninas. Es muy difícil encontrar a alguien que se haya liberado del concepto de "tener" pareja para pasar al de "compartir" con alguien espacios vitales. Esa es la cuestión

Los viajes que no hice dijo...

Anónimo no tan anónimo: no sé si te refieres al "tener" parejas femeninas como un algo así: el hombre es el que tiene su vida y la mujer se amolda (por ende, no la tiene o es una mera proyección de su marido)... O yo he entendido mal.

anónimo no tan anónimo dijo...

Efectivamente has leído bien el juego de palabras El ROL está preparado para eso y romperlo es difícil. Yo creo que forma parte del machismo subterráneo. Una vez que logremos aniquilar el visible (no nos queda ná) persistirá el inconsciente, el que me asusta cuando veo en chicos de 24 años esquemas que no veía desde mis abuelos.

Dicho de otro modo:la teoría del ladrillo y el cemento. Hay personas ladrillo, que son como son -con aristas- y no se inmutan o levemente. Las personas cemento son las que se amoldan y van cogiendo la forma. Creo que en las relaciones hay que ser como el acueducto de Segovia: piezas que encajan sin argamasa.

Si tu pareja va a hacer que tú dejes de ser tú, es mejor no tener pareja.

Por lo menos, siempre te qedará... ser tú misma

dezaragoza dijo...

Yo tampoco tengo ni idea pero estoy dispuesto a averiguarlo. Saludos y gracias por tus comentarios en mi blog. Seguimos en contacto.

Los viajes que no hice dijo...

Anónimo no tan anónimo, estoy de acuerdo: sobre todo en lo de "una vez que logremos aniquilar el visible (no nos queda ná)". A mí también me asusta ver a chicos con esquemas que no he visto ni en mis peores sueños: ahora tocaría decir: nosotros a su edad no éramos así, pero... Yo lo he visto y no en niños de 24: en jóvenes diez años menores. Pensé que se les educaba mejor, fíjate...

DeZaragoza, espero que lo averigues y que estéis bien 20 años y 20 más (cuando tú seas un viejito sin fuerzas :P). Besos, guapo. Al principio, por este comentario, pensé que se te había olvidado que había cambiado de blog: luego leí el tuyo y suspiré de alivio...