Madrid es, también, los cafés que no bebí, los porros que no me fumé, el vino y las copas que jamás se compartieron, el tabaco rubio, el tabaco negro, Madrid Rock, Malasaña. Sentir que tú no mereces que se rompan las reglas. Los lugares que pisaron otros con él, pero no tú. Este Madrid es también un no. Un no que nunca se asume, pero que siempre se podrá comentar con Nerea, hasta que ya no duela y ya no importe. Madrid es ella, sobre todo, y es su casa, y es su cama, y es su olor, aunque también sean otras personas a ratos, más reales que el recuerdo de lo que nunca sucedió y de lo que ya no ocurrirá jamás.
En pie de paz
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Un 14 de octubre de hace sesenta y dos años fue noticia, como siempre en
estas fechas, el nombre de la persona galardonada con el Premio Nobel de la
P...
Hace 4 días



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