Se pueden poner subtítulos en español. Es un vídeo de una escritora nigeriana a la que yo no he leído. Se llama Chimamanda Adichie. De hecho, ni siquiera (salvo a Chinua Achebe y muy poco) he leído a los escritores africanos que cita. Pero yo también quise tomar cerveza de jengibre y el primer personaje prototipo que creé se llamaba Jack porque, como ella, comencé leyendo a ingleses y a americanos. Y tiendo, como todos, a estereotipar.
La cuestión del poder no es solo una cuestión literaria. Convertimos a un pueblo en una sola cosa, en una única cosa una y otra vez. Es imposible hablar sobre esto, dice, sin hablar del poder. El poder de contar la historia de otro y de hacer que esa historia sea la definitiva. La única posible.
Eso es lo que hace mi profesión.
También lo que ha hecho la literatura. No: no la literatura, perdón. El mercado. Es distinto, hay matices. Ni siquiera hace falta que lo explique. Recuerdo las palabras de Erero, durante un café: "La democracia es un invento de Occidente. Si occidente dice que Camerún es una democracia, Camerún es una democracia". El neocolonialismo, la penetración cultural, la subordinación.
Pero contar una sola historia también tiene que ver con lo que somos. Con las etiquetas y los espejos y las imágenes. Con lo que elegimos decir de nosotros mismos. Con lo que los demás quieren saber o te permiten narrar. Con lo que construyen, en sí, de lo que eres.
Rezo para no ser injusta, para saber abarcar todas las aristas y para que me guíe el amor que digo sentir, para saber callar y saber decir y saber sanar.
Aunque no tenga ni la más remota idea de cómo hacerlo y esté muerta de miedo.


