martes, 3 de junio de 2008

El vino

No me fío de nadie a quien no le guste el vino. No es del todo cierto, por supuesto, pero casi. Porque considero sana, sanísima, la desinhibición que produce el alcohol y, además, el vino no me da resaca. Mantengo la teoría, además, de que cuando uno se emborracha, sale su verdadero yo. Los hay oprimidos (por sus padres, por su trabajo, por su pareja, por su jefe); los hay deprimidos (ésos son los que te joden la noche); existe también esa clase de personas a las que les cuesta demasiado trabajo vivir y los hay puramente exhibicionistas y que se despelotan a la menor ocasión.


A mí me da por contar lo que pocas veces cuento. No forzosamente ha de haber una copa de vino de por medio, pero al menos al día siguiente tengo una causa a la que echarle la culpa. Esto tampoco es cierto: como todos, mantengo el control de cada cosa que hago y de cada cosa que digo y elijo bien a mis interlocutores porque ya me arrepiento de demasiado a lo largo del día como para morirme de vergüenza por recuerdos de borrachera. También paso de la primera copa a la exaltación de la amistad más absoluta, aunque para exaltar la amistad a mí no me haga falta ningún estimulante: soy esencialmente cariñosa, necesito el contacto físico casi más que respirar y sin abrazos no puedo vivir.

El problema, ya lo he comprobado, es la mañana de después. Has bebido, has hablado de política y de teatro y de dildos y de literatura y de relaciones y has comentado lo de siempre: que para una mujer (y todas las que conozco están de acuerdo) nunca es sólo sexo. Y que eso no significa que te cuelgues, que te encoñes o que te enamores locamente ni de lejos. Pero que nunca es sólo sexo y ni siquiera sabes exactamente qué significa eso: que nunca es sólo sexo. Así que al día siguiente, cuando ya estás sola, porque tú en público no pierdes el control, ni lloras nunca, ni cuentas lo que no puedes contar salvo a quienes ya lo saben porque no puedes mentirles, se te van al carajo todas las defensas, maldices tu buena memoria y tu complejo de culpa y tus tendencias autodestructivas y maldices, también, ya puestos, las convenciones sociales y los deseos y las represiones y las imposturas y al final se te sale por los ojos.

No vuelvo a emborracharme.

Al menos, hasta el sábado que viene.


16 comentaron:

Anónimo dijo...

Jesús, jesús..., como me decia mi madre a mi y yo a mi hija y a mis amigas, cuando te emborraches que sea SIEMPRE con buen vino y buena compañia, sino el cuerpo y la mente que no son tontos se quejan y te hacen pagarlo caro.
Me lo paso genial leyendo tus historias. Gracias
Mariló

Maria sigue en lucha por su coneja, tengo una hija genial

Maghenta Comunicación dijo...

Y haces bien....

En no fiarte y en aplazar el consumo hasta el sábado, pero de allí, que no pase.

A mi...me parecen impagables las conversación con tinto, tasca y tabaco...


(En lo que no estoy muy de acuerdo es en que las mujeres al sexo le pongamos por definición algo más que sexo.)


B x C

Random Harvest dijo...

Yo no bebo vino.

Anónimo dijo...

¿no me digas que vas a ir a una boda de cierta persona que ambas conocemos? ¿el sábado?
Si es así...habrá sorpresa! Y por ambas partes y si no...pásalo bien el sábado que yo haré lo posible

marilour

Alfredo dijo...

Genial. Pues a mi me encantan las borracheras, sean de lo que sean... Me gusta estar en ese puntito de pérdida de control, me gustan las horas de conversaciones, silencios y gilipolleces, me encanta levantarme al día siguiente con el "medio zaracatrán" y llamar a alguien: Oye, ¿me lo pasé ayer bien?. Me parece genial.

Pero ya no te tengo

FLaC dijo...

Gran final de post, cargado de razón. ;-)

paupablo dijo...

Si la cuestión es pillar el puntillo, yo prefiero cerveza, aunque tampoco le hago ascos al vino :)

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Lo malo del vino es que cuando te acostumbras a beber del bueno y caro, ya no quieres kalimotxo de Don Simón.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

El cantante portugués Janita Salomé acaba de publicar un álbum en el que pone música a los poetas que han dedicado versos al vino. "O vinho dos amantes".
Hay unos versos del chino Li Bai que se traducen fácil. (del português, no del chino)

Com três copos conquistamos/
a felicidade /
mais três copos temos /
um universo na mão

Arwen dijo...

Menos mal que añadiste la segunda frase. Que no bebo vino y creo que sabes que te puedes fiar de mí...Ay, esas lágrimas...
Besos

Luc, Tupp and Cool dijo...

A mí sí que me gusta una buena copa de vino (o dos), Viajera... ¡Salud!

:)

Los viajes que no hice dijo...

Mariló, pues es buen consejo ése, sí señora.

Maghenta, si no es el sábado, será el domingo. Me espera una comida y el vino lo llevo yo. De La Toscana. ¿Y por qué de La Toscana? Pues porque sí… Y en fin: ya no podré decir que todas las mujeres que conozco piensan que es sólo sexo… Pero éste sería un tema de debate con una copaza de por medio. O más.

Random, qué se le va a hacer. Toda regla tiene su excepción.

Marilour, qué va: no sé quién se casa, pero sí verás a mi hermano allí. Yo me había planteado emborracharme porque tengo examen el sábado, pero hoy me han dicho que la borrachera se aplaza… hasta el domingo, por mi cuenta. Disfruta mucho, guapa.

Alfredo, a tu última frase te he respondido con un post.

FLaC, ¿verdad? Es lo que siempre se dice: “No vuelvo a beber. No vuelvo a beber” (Y “no vuelvo a enamorarme” y demás variantes).

Paupablo, muchos prefieren la cerveza (me recuerdas a mí cuando estaba en la Facultad. A algunos amigos míos, más bien). Pero a mí la cerveza no me gustó nunca. Demasiado amarga.

Puntos de vista, tampoco hace falta que sea tan caro. Y confieso que no sé traducir el chino-portugués. ¿Sería una cosa así: “Con tres copas conquistamos / la felicidad / y con tres copas más tenemos / un universo en la mano”? Dudo en lo de “mais três copos temos”. Por cierto, ¿cómo se pone en el teclado el acento circunflejo y la peineta de la eñe?

Arwen, por eso le dije a Random lo de que todas las reglas tienen sus excepciones. Sabría que estarías al quite. Y eres la primera que me habla de las lágrimas, que fueron el motivo primigenio de este mensaje. Comienzo a pensar que es cierto: que no se me entiende cuando escribo.

Tupp, sabía, antes de saberlo, que tú serías de esa clase de gente a la que le gusta el vino… ¡Salud!

Juanma Ríos dijo...

Una recomendación si me permites, por si no lo has probado: Mirto, del 2005. Es 100% tempranillo riojano, de una exquisitez y un sabor tremendo, que te deja luego un regustillo impresionante en el paladar. Como suele suceder con los buenos vinos, el mejor trago llega después del postre. Por cierto, que tiene una presencia en la mesa que da un estilazo que no veas, y no es muy caro para su enorme calidad.

Mmmmmmmm... estas vacaciones me pillo otra botella fijo :D

Los viajes que no hice dijo...

Recomendaciones vinateras, bienvenidas son todas.

Adela dijo...

Yo no bebo. Ni vino, ni nada de alcohol (a excepci�n de alguna ca�a). Desde hace... A�os.

En mi caso, como casi todo, tiene una raz�n de ser. Pero ese es otro tema.

S�lo espero, alg�n d�a, volver a tener el valor de emborracharme.

Los recuerdos son buenos, a m� me daba por la risa.
Pero mientras tanto... No s� si notar�as que no he bebido.

Los viajes que no hice dijo...

A veces sí, para emborracharse necesita uno valor.
Sabía que te iba a dar por reírte.
:)