domingo, 10 de octubre de 2010

Midtown Comics

A partir de hoy, he acabado con el Theater District. He acabado tirando los calcetines, que me estaban quemando los pies, en la papelera del baño del International Center of Photography, porque se me ocurrió ponerme las zapatillas de deporte. Son las cinco y media de la tarde y yo de aquí no me levanto hasta las siete. A esa hora tengo que canjear la entrada de Come fly away. Me he comprado una crema en Duane Reade: para el dolor de pies. El dolor no me lo ha quitado (veremos qué tal funciona por la noche), pero he terminado descalzándome en la placita que hay a los pies de la Trump Tower: eso es glamour, señores, crema para mis extremidades doloridas y polvos antiolor para unas zapatillas que no me voy a volver a poner porque hace un calor de mil demonios.



He visitado Midtown Comics: en la Drama Bookshop no he entrado porque ya me he comprado un libro en el ICP. Pero en Midtown Comics he estado un buen rato, curioseando. Veo la colección de Tintín y me acuerdo de Tomás. Hay gente de todo tipo: jovencitos adictos al cosplay, señores mayores y orondos, ejecutivos, chicos con gorra pasados de vuelta que vociferan. Me haría con una buena colección, pero a ver quién va cargando con todo eso, cuando va a llegar a casa a la una de la mañana... Tres o cuatro nos paramos frente al estante de La Patrulla X. Vuelvo a observar a la gente: uno que pregunta por un número atrasado, un joven con traje y corbata que se detiene frente a una compilación de La Pequeña Lulú que me traslada a mi más tierna infancia... Me doy cuenta entonces: soy la única chica. Y recuerdo cuando estuvieron en la radio los chicos de Extrebeo y Fermín Solís me dijo: "Tú estás muy puesta", porque le nombré a Estrella Polar en aquella charla sobre el sexo que nos quedó de lo más pacata. También está Flash y me acuerdo del Peris. Y sonrío mucho cuando veo una figura de Gambito, muy grande, con su capa-gabardina y una carta en la mano, porque me vienen a la mente las charlas con Jose: No sé cómo puedes leer eso, que está escrito para gilipollas; Tú no tienes ni puta idea, chaval; pero esto lo arreglamos con un ron por delante.


Yo les tengo cariño a esos tipos, por más que luego y gracias a él haya leído muchos otros que no son de superhéroes. Pero crecí con ellos: aprendí qué era un cajún porque Gambito lo es; qué es un seppuku y qué un harakiri y qué significa gaijin porque Lobezno se enamoró de Mariko. Y cómo puede llegar algo que te rompa en dos de manera que no sepas quién eres, porque eso le pasó a Tormenta. Tengo dibujados a muchos personajes en mi mente y por eso sonrío cuando veo al Dr. Extraño, a Polaris, al Jinete Fantasma, a la Pantera Negra, a la Bruja Escarlata siempre tan hermosa, a Spiderman.

Les guardo la lealtad que les reservo a mis amigos.

2 de septiembre.

2 comentaron:

Álvaro González dijo...

Imagino que te habrás dado cuenta que NY también es distinta para los superheroes. Mientras Batman, vive y hace sus labores en el bajo manhattan (Wall Street y demás) qué es su Gotham City. Spiderman habita los muros de la zona moderna (Soho, el Village,etc) y Superman el resto. Yo, por supuesto me quedo con Superman.

Los viajes que no hice dijo...

Sí: y a mí Batman me gusta mucho, pero si tuviera que elegir... Bueno, creo que me quedo con Spiderman. No por las zonas que habita, sino porque... Al final acabé comprándome un bolso del Trepamuros y recorriendo Nueva York con él.