domingo, 17 de octubre de 2010

El puente y un regreso

La primera vez que vi el puente de Brooklyn, el día que pisé Manhattan, vislumbré sus torres nada más. Hoy camino por el Pier 17, para probar bien el GorillaPod y el mando a distancia que me dejó V3rthigo. El GorillaPod da el avío, pero no puede sustituir a un trípode de verdad: sin embargo, es cómodo, a pesar de sus carencias. El suelo tiembla, la gente zapatea y muchos hacen fotos con flash (descubrirán después que les han salido oscuras: hay quien no se lee las instrucciones de la cámara).



Vuelvo al Path dando, de nuevo, vueltas y revueltas, por calles semiluminadas y medio vacías. Camino rápidamente como si supiera a dónde voy, pero lo cierto es que no lo sé en absoluto. Termino en Park Row, preguntándole la dirección a un vigilante idéntico a Said, el de Lost, y paso por la Trinity Church, con su cementerio, que también he visto esta mañana, cuando me he dado la vuelta en Harrison St: perderme, no me pierdo, pero siempre voy hacia la calle contraria. Compro planos de Brooklyn y Queens en una Barnes & Noble grandísima. No hay de Staten Island. Ahora estoy en casa, he visto a Robert (creo que su figura apoyada en la puerta de su cuarto va a ser una de las cosas que más eche de menos), le he enseñado las fotos y ahora está ahí, buscando una furgoneta para la excursión del domingo. A mí me han salido dos pequeñas ampollas: me traje tiritas de España, pero con esta humedad, se despegan nada más ponérmelas. A lo mejor en Duane Reade -unas tiendas que hay en la ciudad entera, donde venden desde compresas hasta aspirinas- las tienen con pegamento extrafuerte.



Mañana iremos a la lavandería. A dejar la ropa, al más puro estilo americano, para que te la devuelvan dobladita y limpia. Qué lujo, oye: quién las tuviera tan baratas en España.

Otra cosa: se me ha roto el bolso mientras estaba en el puerto: si es que un bolso de cuatro euros no puede ser bueno. Así que entro en la primera tienda que veo y me compro uno. De Spiderman.

¿Hay algo más neoyorquino que el Trepamuros?

3 de septiembre.

5 comentaron:

migrante dijo...

Me gustan tus relatos y tus fotos, ¿te lo había dicho ya?.
Y respecto al flash... creo que para usar cámaras fotográficas deberían pedir licencia como con los coches porque el manual nadie se lo lee :(
Bso.

Juan Carlos dijo...

oye, qué tienes contra las panorámicas? La regla de los tercios y todo es muy ortodoxo, pero a veces no crees que mostrar todo el puente también quedaría bien?

Los viajes que no hice dijo...

Migrante, a lo de las fotos estoy aprendiendo, pero me encanta que te gusten... Y en lo demás, estoy de acuerdo!

Juan Carlos, no tengo nada en contra de las panorámicas: se me jodió el Photoshop y tengo fotos para hacer panos a tutiplén, alguna de todo el skyline, pero no puedo hacerlas... :(

Álvaro González dijo...

Entiendo la magia que despertia el puente de Brooklyn, todo eso de la piedra, el carril bici, los ojos que miran, etc. pero yo me quedo con el de Manhattan. Para mí es mucho más atractivo, señorial, esbelto y elegante. Sólo tiene un pero y es que no es peatonal, vamos que hay que compartirlo con los coches y motos. Donde va a parar es el hermano atractivo de los puentes que unen Brooklyn y Manhattan, además lleva el nombre de la parte señorial. De hecho, hasta Woody Allen le dedicó una pelicula ¿no? porque se el que aparece en el cartel de la peli es del de Manhattan, no el de Brooklyn.

Por cierto, y después de la chapa que te he dado: no vuelvas a decir que no sabes hacer fotos o que se te da mal, porque sencillamente no es verdad.
Un beso.

Los viajes que no hice dijo...

A mí el de Manhattan me encanta, pero no sabía que se podía cruzar. Y el de la película de Allen ni lo vi: no es ni uno ni otro, es el de Queensboro!