jueves, 6 de marzo de 2008

La vida y tú

Al final pasaré por todas las fases de la pena. El cansancio primero (hasta aquí llegué); la creencia de que podría seguir un poco más; volver a intentarlo sin recibir respuesta; el maltrato a ratos ("no juzgarías a otra persona tan duramente de estar en tu lugar": me lo dijo una amiga hace años y no ha cambiado nada); el llanto pequeñito; la añoranza; destruir la imagen; pensar en lo que fue y lo que pudo haber sido. Quizá olvidar, más tarde.

Mantengo, como todos, tres o cuatro vidas paralelas que intento conjugar sin ser del todo consciente del esfuerzo que supone. Soy hija, hermana, amiga, compañera, receptáculo de algún odio, amante, fabuladora. Soy la que homologa los días con un abrazo, la que se lleva a fumar a quienes no fuman, la que se ríe en los desayunos, la que se cabrea en dos minutos, la que disfruta orgásmicamente de su trabajo a diario y la que echa de menos a una persona que compartió todo eso.

Me siguen faltando las horas, aunque los días (individualmente) se me hagan largos; aunque los fines de semana sienta que me voy de vacaciones; aunque no vea en años a quienes querría ver e intente arreglar los minutos, colocarlos donde bien me vengan, restando lo que puedo: ahora trabajo, ahora gimnasio, ahora como, ahora trabajo, ahora compro, ahora limpio y me depilo y pongo lavadoras y hago un puré de verduras y escribo y leo y duermo y me levanto y me ducho y trabajo.

No sé cómo hacerlo. No sé cómo no creerme que soy una autómata que hace lo mismo todos los días, de lunes a viernes, y a la que se le escapan el sábado y el domingo sin saber dónde ha puesto el descanso. Tampoco sé cómo unir todas las parcelas de mi vida de una manera coherente y más dadivosa: lo que se ve desde fuera y lo que sé yo por dentro.

Nadie lo notará, porque lo que no se cuenta no existe.

Aunque compruebe que la segunda vez es mejor. Que la primera lo arrasó todo y después -la madurez, las armaduras- el daño es mucho menor, por mucho que sepas que te han partido por la mitad y que tardas poco -tardan poco, ellas- en recoger los pedazos.

Lo que no se cuenta no existe. Pero existe, porque lo estoy contando.

Que te echo de menos.

Que voy a tardar mucho en dejar de echarte de menos.

Es lo malo de tener buena memoria.


10 comentaron:

Arwen dijo...

Solo un abrazo.

El Sagutxo solitario dijo...

Esa antepenúltima frase me suena mucho de un texto no escrito más que en mi cabeza y en la tuya, parcialmente, ¿eh?

Me ha gustado mucho lo que has escrito. A mí la rutina también me puede y lo peor de todo es que saca a relucir mis mejores/peores memorias y recuerdos. Es lo malo de ser autómata, que se vuelve automático hasta el pensamiento recurrente.

:)

Arriero dijo...

A pesar de que si nos conociéramos, casi seguro que no congeniábamos, tengo la obligación de decirte: leyéndote me quedo extasiado. Es, como dicen mis criticados, una pasada. Lectura de 45 minutos de reloj; bueno:leer y repasar.

Tengo la seguridad que si hablaras como escribes y puedes exteriorizar tus sentimientos como lo haces aquí, él no hubiera podido alejarse ni echándole a patadas.

Si lo que escribes aquí -ya me dijiste una o dos veces que todo era verdad- es la realidad, permíteme decir: ¡ESE TÍO ES UN GILIPOLLAS!.

Con la décima parte nos conformaríamos mis amigos y yo. Siento que recuerdes, porque se pasa fatal, fatal...¡pero se cura!.

alelo dijo...

CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.


Esto es de un tal Miguel Hernández. Y la escribió, sin saberlo, para gente como tú.

Un abrazo.

Luc, Tupp and Cool dijo...

Te dije que la pena te da alas... y cada vez vuelas más alto, ViajeraInminente.

Hay cotas muy felices, siquiera literariamente, en esta entrada... ("... a la que se le escapan el sábado y el domingo sin saber dónde ha puesto el descanso...)

¿Automáta? Nunca lo serás, ViajeraCotidiana, como no lo seré yo, mientras siga dueña de mí misma, ni lo serán muchos de los que compartimos estos lares... Somos, no sólo estamos. Y seremos siempre, mientras vivamos y mantengamos un resto de lucidez.

Trabajar, recorrer los trayectos conocidos, comprar, hacer tareas domésticas, comer, tener un rato de ocio "del montón" -TV, internet, cine, música-, dormir... para reiterar más o menos lo mismo al día siguiente: trabajar, comer, dormir, hacer alguna tarea, distraerse de la misma forma, etc... Son lo que podríamos llamar "metabolismo basal" de la vida cotidiana. En mayor o menor medida, la gente corriente tenemos grandes dosis de ese tipo de actividades, siempre iguales a sí mismas...

Pero también creo que la gente tiene como tú tiene ventajas (como otros las tienen de otro tipo), porque sabe encontrar el aleph escondido en unas líneas, un compás, un fotograma, una charla, un directo, una luz... un suma y sigue...

Un abrazo, Losviajesquesíharás...

:)

Ana dijo...

Decirte que he leido la entrada cuatro veces, que volveré a leerla.

Que he visto plasmados mis pensamientos.

Que lo he sentido como una de las mejores entradas que he leido.

No porque sea yo misma, sino porque lo has escrito de la ostia! (podría ser politicamente correcta pero paso, no reflejaría lo que siento).

Cansancio primero, un poco mas, sensación de vidas paralelas, ser yoes distintos que no consigo hilar ... alguien me dijo hace poco que mi problema era que tenía todas las perlas encima de la mesa pero que no era capaz de hacer y diseñar mi propio collar... así me siento.

Lo que no se cuenta no existe? .. para ellos no, para nosotras sí. Pero está bien que cuentes, me has hecho sentir bien a pesar de echar de menos...

GLAUKA dijo...

JOOOOOOOO .... me robas el pensamiento, las palabras,las ideas y el sentir pero de este me dejas el suficiente como para reconocerlo en tus palabras ...

Nunca será autómata. Por mucho que tu vida pueda llegar a parecerlo. Es lo que tiene sentir.
Y no creas, no siempre es tan malo comp puede parecer.
;)

Los viajes que no hice dijo...

Arwen, otro para ti, de los abarcables…

Sagutxo, claro que te suena… Pero me debes un texto, si te place… xD

Arriero, si nos conociéramos, nos llevaríamos bien. Es complicado llevarse mal conmigo, te lo aseguro. Bastante complicado. No hablo como escribo, y menos mal. Pero sí exteriorizo mis sentimientos cuando hablo, obviamente. Y no todos se lo toman de la misma manera. Que se alejara, que me alejara yo, sólo era cuestión de tiempo. No creo que sea gilipollas: me parece un tío bastante inteligente. Con miedos, pero inteligente. Con miedos absurdos, pero inteligente. Qué se le va a hacer. El miedo es libre (y gratuito, añado). Y sí: supongo que se cura. Aunque yo sea lenta para curar por eso: porque tengo buena memoria.

Alelo, qué lindo eres. Muchas gracias.

Tupp, no sé si la pena me da alas ni si vuelo más alto: lo que sí espero es ser una viajera inminente. Me ha gustado la imagen del “metabolismo basal de la vida cotidiana”. Y me gusta que tengas más fe en mí que yo misma…

Ana, niña, que como sigas así te la vas a aprender de memoria… xD Muchas gracias, guapa. También puede ser eso: que tenemos perlas e hilo encima de la mesa, pero no sabemos construir un collar. O, cuando lo armamos, está lleno de nudos y de vueltas.

Glauka, guapa… Quizá es lo que nos salva del automatismo, ¿no? Esa sensibilidad… Que, por cierto, pobre palabra: qué mala prensa que tiene…

El Sagutxo solitario dijo...

Ya sé que te lo debo, leñe :P Si te soy sincera, he estado tentada de escribirlo unas cuantas veces, la última hace nada más que un par de días. El problema es que no sé cómo enfocarlo porque dependiendo del día me siento de una manera u otra. A ver si un día de estos consigo reunir todos los sentimientos y escribirlo y que no salga un churro, que no me extrañaría.

:D

Los viajes que no hice dijo...

Bienvenida al club de "depende del día"... Yo tampoco sabría escribirlo, del todo, aunque no haga otra cosa últimamente...