jueves, 19 de agosto de 2010

Trece años


Tiene 13 años y la mirada viva. Sólo la he visto dos veces, las suficientes como para que me recuerde mucho a mí, a su edad. Con los vaqueros y las camisetas negras -la mía tenía una Harley-. Sospecho, sólo sospecho, que se lleva mejor con ellos que con ellas y que el resto de las chicas -maquilladas, en clase, vi a muchas por entonces: octavo de EGB y pintadas como una puerta- le parecen, o de otro planeta, o directamente despreciables. Recuerdo, también, que cuando yo tenía trece, me puse una falda y mis compañeros me hicieron desfilar. Quizá luego se pregunte, como yo, qué es eso de la femineidad, desdeñe las armas de mujer (que no sé qué son, ni me interesa, a estas alturas) y descubra a un puñado de iguales que tampoco sepan andar con tacones y se rían de la costumbre absurda de ponerse guapas para que los demás las miren.


Sospecho, sólo sospecho, que le gustarán más los bares que las discotecas. Y que, a lo mejor, lee a Stevenson y siente envidia. O se enamora de Dickens de aquí a unos cuantos años. También sé -eso lo sé- que no lo va a tener fácil. Que lo tendrá menos fácil que las otras, pero crecerá mejor. O pensará que ha crecido mejor, que ya es bastante. Por lo pronto, me gusta, aunque no la conozca. Quizá porque la veo y desando veinte años, con el cinturón de tachuelas y la camiseta negra y los vaqueros grandes y el convencimiento: Yo no soy como ellas. Ni siquiera es un juicio de valor, aunque lo parezca. Yo no soy como ellas. De hecho, a veces podrá transformarse en una condena. O en una pregunta.

Porque, no creo equivocarme, se lo va a preguntar todo.

La foto es mía. Ya sé que la cigüeña está centrada y que queda fatal, pero la he recortado de todas las maneras posibles hasta que he descubierto que, en fin: me gusta más centrada.

12 comentaron:

Manolo B dijo...

Un beso, Olga...

Los viajes que no hice dijo...

Un beso, Manolo...

siayerestabahoyesta dijo...

Siempre se acaba siendo como alguien, aunque no sea "como ellas". Por mucho que creas que eres único, un día te das cuenta que no lo eres...

Yo tampoco sé andar con tacones ;)

Los viajes que no hice dijo...

No, no, si yo no me creo única, por Dios. Yo lo que sé es que no soy como ciertas ellas. Y que no era como ellas cuando tenía trece años, porque sólo había un tipo de ellas.
Ahora hay muchas ellas como las que sí soy. Menos mal.
¿Ves? Ya sabía yo que me tenías que caer bien por algo que no conocía... Yo creo que las hay que nacen sabiendo...

Luis Carlos dijo...

¿Que te voy a decir que no sospeches o sepas?.
Mi animadversión al borreguerismo lo habrás escuchado en alguna ocasión.
Obsesiva, sincera y manifiesta.
Y te lo confirmo: yo tampoco sé andar en tacones, y con 13 años no sabía ni quería jugar al fútbol. Me parecía más interesante querer cortarle la cabeza a un rey rodeándolo de alfiles y caballos.
Y a la protagonista con querer parecerse a quien se tiene que parecer le vale. Tiene dos buenos modelos que seguro que le dicen que sea ella misma. Se ve a la legua, casi sin conocerlos.

siayerestabahoyesta dijo...

No iba por ahí, no quería decir que creyeses que eras única ;)

Lo que digo es que con 13 años cuesta encontrar a alguien como tú, y te crees único. A medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta que no es así, pero eso es algo bueno :)

Sólo hay que saber buscar :)

Tú también me caes bien ;)

PD: No sé si lo has visto, pero he puesto un enlace a tu blog desde el mio, espero que no te moleste :)

Anónimo dijo...

A MISS X, ENTERRADA EN EL VIENTO DEL OESTE

¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!
Blusas en las ventanas,
los peluqueros
lloran sin tu melena
—fuego rubio cortado—.
¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero,
alba sin colorete,
sola,
tan libre,
tú,
en el viento!
No llevabas pendientes.
Las modistas, de blanco, en los balcones,
perdidas por el cielo.
—¡A ver!
¡Al fin!
¿Qué?
¡No!
Sólo era un pájaro,
no tú,
Miss X niña.
El barman, ¡oh, qué triste!
(Cerveza.
Limonada.
Whisky.
Cocktail de ginebra.)
Ha pintado de negro las botellas.
Y las banderas,
alegrías del bar,
de negro, a media asta.
....
Rafael Alberti

El-Miguel dijo...

No será como ellas; mejor. Ellas son todas divinas (como la serie de patito feo), o eso creen. Son todas iguales, mismo peinado, misma ropa, mismo lenguaje...

Cuando crezcan un poco más se darán cuenta y tendrán envidia de esa camiseta negra.

Pd.: Me encanta como escribes, y la cigüeña centrada también.

Luc, Tupp and Cool dijo...

¿Por qué no va a estar la cigüeña en el centro? El fotógrafo (o la fotógrafa) elige dónde la pone.

A mí me gusta donde está. Creo que en ello tiene algo que ver que la parte central y superior de la foto esté ocupada por una nube oscura y la cigüeña parezca sortearla, la silueta recortada sobre el fondo claro… Para mí es una imagen de esperanza.

Yo es que paso totalmente de ciertos “cánones” (je, je). ¿Tendría que volar oblicua, de izquierda a derecha y de abajo arriba?

Pues no. En cada sitio del espacio, transmitiría una sensación u otra. La de iniciar el vuelo, la de abandonarnos, la de dominarnos, la de estar cayendo… Para eso estás tú, la autora, para elegir donde quieres que esté.

Iba a escribirte de la chica, pero creo que lo de la cigüeña también vale como metáfora.

:)

Los viajes que no hice dijo...

LC: a tu último párrafo: amén.

Si ayer estaba hoy está, no sé: a los trece yo me encontré muchas niñas que eran iguales unas a otras y se entendían muy bien unas a otras. Una pena. Lo del enlace, claro que no me molesta. Yo tengo que actualizar la lista de enlaces del mío. :P

Anónimo, ¡has vuelto! Me alegro.

Miguel, no sé si les dará envidia la camiseta negra. A lo mejor la camiseta negra tiene envidia de los tacones y las falditas... Lo de que te gusta mi cigüeña sí que me llega al alma.

Tupp, es una maravillosa metáfora, sí.

migrante dijo...

Quizás algún piense que no es como ellas o quizás nunca se lo pregunte porque no la cuestionen tanto como lo hicieron en nuestra adolescencia. Pero lo que sí es seguro es que, si sigue sus convicciones, nunca podrá recriminarse por lo que hizo o dejo de hacer.
Y créeme, sé de lo que hablo, si no vive feliz por lo menos lo hará con la tranquilidad de ser ella misma.
Besos!!!.

Los viajes que no hice dijo...

Espero que así sea. A lo mejor me lo cuentan dentro de cinco o diez años...