Esta capacidad para liarse la manta a la cabeza, para replantearse su vida y para pensar, para resurgir de las cenizas, para decidir, para abandonarse, para que le importen una mierda todas las convenciones sociales y lo que debería ser y lo establecido, para desear, para volver al punto de partida, para empezar de cero.
Nos veo en el coche, cantando a Pasión Vega a voz en cuello, la mirada brillante, la sonrisa de medio lado, su seguridad, su forma apabullante de superarlo todo.
A mí esta mujer siempre va a sorprenderme.
Cada vez que la veo acabo convencida de que debí de hacer algo grandioso en mi vida anterior.
El des(orden) mundial
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A principios de los 80 llegó al colegio un misionero que nos habló del
nuevo orden mundial, expresión repetida tantas veces durante una hora que
acabó po...
Hace 6 horas



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