miércoles, 17 de marzo de 2010

Estoy escuchando tangos


Estoy escuchando tangos, niño. Al Calamaro, que es argentino y del que todo el mundo piensa que no sabe cantar tangos. Casi te estoy oyendo: “Pero Olguita” (“sacrílega, pedazo de sacrílega”). Luego vienen el Piazzolla y Edmundo Rivero y Osvaldo Pugliese. Así que quédate tranquilo. Con mis gustos, ya sabes, pasa lo mismo que con los de Karma7: son inviolables.

En las épocas tristes de mi vida, siempre me han acompañado los tangos. Para el desamor, la zozobra y las ausencias. Escribirte es mi manera de recordarte. Y de contarte, de nuevo, las cosas cotidianas. A vuelapluma y sin pensar.

Recuerdo un poema de Emily Dickinson, creo que te lo copié, o que lo leíste, el que empieza: “Fuera de casa he estado muchos años / y ahora, ante la puerta, a entrar yo no me atrevo” y termina diciendo “Busco aquí una vida que dejé: ¿aún sigue en esta casa?”. He vuelto al lugar en el que te conocí. Han cambiado algunas salas. Allí ya no habita gente que estuvo. No sólo tú, que ya no habitarás nunca lugar alguno (¿sabes? Ése es el pensamiento que más trabajo me cuesta) sino gente que se fue, o se mudó.

Estoy intentando averiguar dónde están los muebles, he llevado algunos cojines con forma de palabras, mías o de otros, porque las palabras son lo único que puedo aportar (no: no son poco: a ti te bastaron). Hay otros inquilinos: muchos a los que no conozco y ya sabes que a mí la gente, en general, me da un pánico terrible (y muchísima pereza) y también sabes que añoro relaciones que fueron pero que no volverán a ser nunca. En dos años se cambia mucho, pero la inseguridad permanece: cómo volver, de qué manera volver, cuando sabes que no se puede volver, que eso no va a ocurrir nunca. Así que intento envainarme el dolor, sin conseguirlo.

Por eso escucho tangos. Por eso me pongo al Calamaro recitando y ahora que estoy frente a ti, parecemos, ya ves, dos extraños. Lección que por fin aprendí: cómo cambian las cosas los años. Ha pasado mucho tiempo, Jorge. Yo ya no soy parte de la que fui, pero eso nadie tiene manera de saberlo. El problema es que sigo con las mismas heridas: ya cicatrizaron, pero la raja pica de vez en cuando y es muy honda. Y me da pena. No se me nota, pero me da mucha pena.

Ya ves. Los tangos: zozobra, desamor y ausencias.

Te sigo llorando. Ya no con lágrimas: las lágrimas se fueron. Pero el corazón se me pone pequeñito y se me sube hacia la garganta y luego, a veces, también sonrío. Me lo he tomado como un homenaje, volver. A la memoria. A las horas que se compartieron. A las palabras. A esos otros modos de relacionarse que muchos no comprenden. También a los abrazos y los vinos que nos hurtó la distancia.

Te escribí un correo. No sé si te dio tiempo a darle tu contraseña a alguien para que los leyera por ti. Fue una idiotez, pero te mandé un correo. Para decirte lo que tú ya sabías.

Esto tampoco lo leerás. Pero ya sabes. Escribir, siempre, es escribir una carta a alguien. Yo hoy escucho tangos y te escribo. Para decirte que he vuelto a casa y que, ya lo suponía, la casa está mucho más fría sin ti.

Olga.

PD: Esto lo escribí hace días. Hoy te digo que las lágrimas no se fueron.

14 comentaron:

Elías dijo...

Joder, Olga, me has puesto un nudo en la garganta.
Triste, pero hermoso.

Pdta: yo también soy un fanático de los tangos. Por mail te envío un regalo para que lo escuches.

Abrazos, abrazos.
Elías

Random Harvest dijo...

...
...
...
...

Muy fría.

Y sin ti y sin otros con los que una época dormimos calentitos bajo el mismo edredón.

Sorrow dijo...

"Si todo empieza y todo tiene un final, hay que pensar que la tristeza también"

La tristeza a veces se va, créeme.

Lo canta Jorge Drexler, uruguayo, en un tema que jueguetea con ritmos tangueros y que te dejo aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=K6zLe3BrUgM

¿Has bailado tango alguna vez?

Los viajes que no hice dijo...

Elías, qué hermoso tango. Se lo he mandado a tres amigos: les hará tanta ilusión como a mí.

Random, no entiendo tu comentario: ¿sin mí? ¿que la casa está fría sin mí? ¿O sin Traga?

Sorrow, la tristeza a veces se va en un segundo. El segundo que he tardado en ver tu nick y sonreír. Estoy escuchando ahora a Drexler...

Random Harvest dijo...

Está todo clarito: sin Traga; sin ti y sin muchos otros. Está muy fría. Echo de menos el antiguo calor.

Igual tenemos que poner burlete en las ventanas.

Los viajes que no hice dijo...

¡Pero si yo estoy!

Por eso no lo entendía...

Luc, Tupp and Cool dijo...

Me pasa como a vosotras, que lo echo de menos. El otro día, al abrir un privi de DXC, me encontré con que estaban allí algunos que me había enviado él, y que yo ya no recordaba. Y me dio una impresión tremenda.

Las tristezas pasan, pero dejan huella... Con tres heridas vengo, la del amor, la de la muerte, la de la vida...

Random Harvest dijo...

Ese comentario lo escribí un día conreto, a una hora concreta, mientras intercambiábamos emails muy concretos. ¿Vale? Eso.

Yo haciendo limpieza en el buzón de email también me encuentro de vez en cuando sus mensajes... esos que empezaban con "Hola mi bonita" o "Adorada Queenie". Y le echo más de menos...

Los viajes que no hice dijo...

Tupp, eso pasa. Que, mientras crecemos, vamos acumulando ausencias...

Random, vale. No sabía nada de esa concreción en el momento en que escribías...

Cuando escribí esto, hacía poco que nos habíamos enterado de su muerte. Cuando escribí lo de "las lágrimas no se fueron", fue porque me entró la llorera. Leía un chat suyo. Yo había tenido una intoxicación alimentaria, con FLaC, y me preguntó por mis últimas voluntades. "Echar un polvo", le dije. Y me contestó: "Ta bien, por lo visto no se te han afectado las neuronas, el pronóstico es positivo". Me reí y luego me eché a llorar...

FLaC dijo...

Tengo que leer este post con tranquilidad, no a salto de mata que es como voy en los últimos días. Me lo dejo en marcadores para hacer un comentario en condiciones, que es lo que merece.
Un abrazo.

FLaC dijo...

Sabía que tenía que leer este post con calma. Y que mejor calma que la de las 2 de la mañana.
Hay veces en que se hace difícil recordar a alguien que ya no está; pero la sensación es siempre agridulce, porque las impresiones que dejan otros en nuestra alma nos hace disfrutar del recuerdo a la vez que sufrir por la ausencia.

Los viajes que no hice dijo...

Eso es cierto, FLaC. Muy agridulce. Recuerdas y sonríes. Recuerdas y se te saltan las lágrimas... Todo un vaivén de sensaciones, sí.

Ana A. dijo...

Guauuuuuuu ... intenso ... duele tanto la sensación de pérdida ... es complicado expresar esa sensación como lo has hecho niña... encima suena en mi ordenador la voz de Melodoy Garlot que acompaña tus palabras con "our love is easy" ...
En fin, una delicia melancólica leerte.
Mil besos.

Los viajes que no hice dijo...

Mil gracias, Anita, linda...