domingo, 9 de agosto de 2009

Botas

Me he comprado unas botas. Son éstas. Él dice que no hacen falta, pero yo me conozco. Me hace falta la seguridad psicológica de que no me voy a despeñar y eso sólo lo consigo con unas buenas suelas, aunque luego mi andar sea tan torpe como siempre (torpe, cuidadoso: al final nunca me caigo porque miro bien por dónde piso. Es un andar lento, también, inseguro de tan lento en las dificultades. Pero es el mío).

Me he comprado unas botas. Antes, me saqué el pasaporte. Y el carnet de conducir internacional. Y compré tres guías, que están en su casa, a mil kilómetros de mí, porque es más concienzudo a la hora de organizar los viajes que yo. Leo sobre los indios, retomo a Jack London, me imagino buscando oro y tengo la sensación de que mi vida es pequeñita y acomodada. Aprendo a limpiar la cámara de fotos. Tengo que coser una bolsa para el trípode. Cuento los días.

Quedan veinte. Justo veinte para aterrizar en Toronto.
Qué lentos pasan.

12 comentaron:

el_salmonete dijo...

Bueno, él será más concienzudo, pero luego lo mismo le da por hacer lo mismo que con el móvil, es decir, abandonar las guías señaladas en el aeropuerto o un taxi. Vigila.

Y bonitas botas, con ellas no habrá quien te pare.

Maritoñi dijo...

VIVA TORONTO.

Me he partido de risa con lo de la seguridad psicológica.

Besos

Luc, Tupp and Cool dijo...

Las botas son imprescindibles. Yo tengo unas parecidas y además de "goretex", por si la lluvia. :)

¿Perder cosas en el aeropuerto o en el taxi? Hora y media antes de salir el avión, yo perdí en París una bolsa con los billetes, las guías, las llaves de casa....

Un saludo, Salmonete.

Los viajes que no hice dijo...

El_Salmonete, sí. Ahora me pregunto con qué clase de persona voy a viajar... Perdió la cartera el sábado, imagínate. Ay. Vigilaré. Lo llevaré todo encima yo. Para no terminar en San Petersburgo...

Maritoñi, es que la seguridad psicológica es muy importante...

Tupp, éstas también son con gore-tex. Pero ahora me tienes que contar qué hiciste... además de tener un ataque de nervios...

princesadehojalata dijo...

Tengo unas parecidas, son super cómodas y el pie no se calienta. Las uso para ir al monte y también para los días de nieve, aunque tú de esos tendrás pocos...

Oye, no deberías cambiar el nombre del blog por Los viajes que sí hice?

Besos, ya falta menos...qué ganas de ver las fotos.

Suntzu dijo...

Me encantan tus botas. Y si te dan segurida, pues mejor que mejor. Espero que tus días pasen rapidito, rapidito...
Y que hagas muchas fotos cuando estés allí.

JL Domingo dijo...

Acuérdate de rodarlas, caminando con ellas unos cuantos días

Arwen dijo...

Te iba a decir lo mismo que JL: ya te las puedes ir poniendo y caminando mucho con ellas, porque por muy buenas y flexibles que sean, después de tus pies de verano total aquí, te pueden matar. Anda, anda con ellas, por casa, por la calle, anda y ya las llevas domadas... Muy tarde te las has comprado.
Entiendo que estés deseando ir. A mí me falta contar los minutos para tirar para Gales, ¡Dios, qué ganitas de dejar este calor y pasear por parques naturales y acantilados!

FLaC dijo...

Hay que empezar a vestirse por lso pies, muy bien Olga. Jo, que guay: Canadá

manolo dijo...

Que las rompas de viejas, trotando caminos.

à toa dijo...

Unas comprando botas estupendas y otras zapatos imposibles..., je, je. Ya está cerca ese día para el comienzo de tu viaje : )

Los viajes que no hice dijo...

Princesa, el pie no me arde ni se me cuece, cierto. Eso sí: domarlas a cuarenta grados está siendo una experiencia... calurosa. Y bueno: cuando esté en el avión y haga más viajes, a lo mejor le cambio el nombre al blog. Aunque siempre me quedará tanto por ver...

Suntzu, eso espero. Hacer fotos (y que salgan medianamente bien). Que los días pasen rápidos (eso no ocurre). Y que me den seguridad...

JL Domingo, las estoy rodando.

Arwen, no me las he comprado tarde. Me las compré algunas semanas antes de colgar este mensaje. Ya me contarás cómo es Gales. Debe de ser curioso, por su historia, por su idiosincrasia.

FLaC, ya te contaré. Sé que tú irás, con lo polvorilla que eres...

Manolo, me encanta tu deseo.

À toa, ¿qué les pasa a nuestros pies? Están de lo más vestidos últimamente... Ji.