Voy recuperando memoria: no sé dónde está la que fui, ni sé por qué el crecimiento nos hizo tan dispares. Se acerca junio y cumplo años. No hago balance. No me siento conmigo (hace años que no me siento conmigo). Ni ganas, que conste. Pero recuerdo la oscuridad natural, la inocencia de más tarde, el miedo sempiterno, el asombro constante, la curiosidad por unas pocas cosas (pocas), los esquemas vueltos del revés y del derecho, la reconstrucción, todos los abismos.
Voy perdiendo memoria. Encontré planes, botellas de vino, días de campo, niños pequeños, paseos largos, restaurantes, algún que otro cuerpo y algún que otro mar. Hallé ciudades, tuve bares por casa, confié en la palabra. Lloré mucho (no se muere de amor). Fui feliz muchas veces.
No recuerdo mis años. No sé si se cayeron.
Bondades y maldades
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Desde finales del año pasado he venido leyendo con atención en estas mismas
páginas algunos textos sobre la bondad y la maldad de quienes habitan esta ...
Hace 1 semana



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