miércoles, 30 de septiembre de 2009

El tiempo

El 29 de agosto a las cuatro de la tarde estaba en un avión y también acababa de aterrizar en Toronto. La hora de las siete de la mañana del 13 de septiembre no existe. No estuve en ningún lugar. O quizá sí. También en un avión, supongo. Dormitando. El tiempo no existe. Escribo cuando el viaje es pasado, pero se vuelve presente si reparo en mis piernas y en las plantas de mis pies y en que cuando son las doce de la noche, aquí, allí faltaba tan sólo una hora para despertarme y volver a caminar.

El tiempo no existe, descubro, pero yo no he parado de fotografiar relojes.

La foto es mía: es el reloj de la estación de trenes de Québec.

6 comentaron:

Random Harvest dijo...

Hay horas que pierdes, hay horas que vives dos veces.

:D

India Ning dijo...

Curioso. Pero no quisiera perder ni un minuto de mi tiempo, por poco que exista.

FLaC dijo...

El tiempo no es más que una convención del ser humano consigo mismo. Una de tantas. ¿Cómo que no has vivido una hora? Bueno, seguro que el instante sí que lo has vivido.

Suntzu dijo...

El tiempo me imagino que sí existe, pero creo que no hay forma de medirlo. Al menos, no el que importa.

manolo dijo...

Tempus fugit.
Bonito reloj. Vamos teniendo vista de fotógrafa.

Los viajes que no hice dijo...

Random, cierto. Pero cuyos segundos sólo ocurren una vez.

India, yo tampoco quiero perder ni un segundo.

FLaC, habría que matizar, ¿no? ¿Dónde estaba usté a las siete de la tarde? Y el reo contesta: "¿De qué país?"

Sunztu, el tiempo se estira y se encoge. No, no hay forma de medirlo.

Manolo, ¿tú crees? Qué lindo eres.