Fechas. Días. Octubre y el otoño. Dos horas que pueden cambiar el curso. Una prueba que mide a quién conoces, con quién te acuestas, cuántos padrinos tienes. Seguridad. Inseguridad. Incertidumbre. Y en medio de todo eso, tú, sin ver las hojas; tú, sin cambiar el punto de vista; tú, sin tomar las riendas; tú, sin saber cómo hacerlo. Cómo escapar, cómo salir, qué decir, cómo actuar, cómo pensar.
¿Habrá algo mejor al final del camino?
Debí quedarme en Nunca Jamás...
Prioridades
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La lectura del libro de Andrés Neuman titulado “*Hasta que empieza a
brillar”* me lleva un tiempo entretenido comparando las definiciones reales
y ac...
Hace 1 semana



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