sábado, 23 de mayo de 2009

La Albuera

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Hay opiniones para todos los gustos, sobre la Batalla de la Albuera. Yo me quedo con la de Urko y casi me quedaría también con sus fotos, la verdad, pero espero algún día aprender a mirar así.

Voy entrenando. Me fijo en los colores del cielo, en la disposición de las flores y en las líneas de los edificios, recuerdo monumentos y busco puntos de vista.

Ahora sé que una mirada puede contar una historia.

La foto es mía.

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti

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Hay varias personas con quienes yo comento este dolor inexplicable. El mismo que con Hierro o con González, el mismo que tendré con Gamoneda o con Serrat. Porque tengo la suerte de que casi todas las personas de las que me enamoré murieron hace ya muchos años. Dickens, Dumas, Woolf, Pessoa, Cernuda, Juana Inés y Juan de la Cruz, Vallejo, Tagore, Rilke, Wilde, Twain. Esta gente, ya saben. "Se nos ha muerto Benedetti", le he dicho a Nerea. "Otra vez la tristeza", me ha dicho Sonia, entre exabruptos. Me manda un mensaje Maricarmen: "¡Hoy es un día triste! ¡Benedetti siempre nos dejará su: yo te quiero un poquito más que el resto del mundo! Un beso enorme". Pupe también manda mensaje: "Hola, cariño: ¿cómo llevas lo de Benedetti? Menudo palo".

Los amigos. Ésos que saben, al final, y dan el pésame.

Recuerdo el entusiasmo (la irrupción en un aula donde mis amigos hablaban de sus cosas) con que terminé Vaivén, que le copié luego a Sonia en una libreta en mis tiempos de amanuense. Recuerdo el sillón de mi casa en Reyes lleno de sus libros. Recuerdo versos suyos de memoria, desde hace años. Recuerdo el cabreo y el desdén con que le contesté a quien me dijo que era un poeta para adolescentes (en aquella época leía yo a Ovidio, Walt Whitman y César Vallejo: poetas para adolescentes, también, supongo: a Benedetti llegué mucho más tarde). Recuerdo la expresión "Los formales y el frío", en los dedos de Neno hablando de un alejamiento.

Al final, ciertos escritores se transforman en colegas y los citas cuando hablas con tus colegas y ellos saben a quién te refieres y por qué y qué significan en tu vida y en tu construcción del mundo.

Ahora tengo que hacer un programa dedicado a él y llevo desde las ocho de la mañana tragándome las lágrimas...



Imagen de AFP.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Seda y hierro

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Hablaba de Marga del Río, que se le fue en 2004. Pero una vez me la dedicaron. "Parece que la escribió pensando en ti". Conocí la letra mucho antes que la música, ya lo conté. Hizo dos versiones. Hoy he escuchado la primera, la que él definió como un reggae puro:



Y bueno. Le debo eso. Y otras cuantas. Alguna versión. Cierta ternura. La sensación de que este tipo estuvo toda la vida muriéndose y no nos lo creíamos nunca, porque siempre sobrevivía. Era mucho mayor de lo que yo pensé: 51 años.

También le debo una tarde en casa de Sonia, que ayer no tenía palabras, desmontando prejuicios sobre Antonio Gala.




Y la sensación de que a veces se va gente que parece que han sido colegas toda la vida.

Imagen de Thomas Canet.

miércoles, 6 de mayo de 2009

En mis planes

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Esto no entraba en mis planes. Nunca había entrado en mis planes. Yo no había imaginado mis días así. Iban a ser una sucesión plácida de trabajos, de algún viaje sola o con amigos, de visitas a la gente en Madrid o en Sevilla, una sucesión de hechos controlables. La soledad elegida.

Ahora están, en mi casa y en mi cuerpo, los restos de su visita. Hay dos nuevos libros y un CD de música que me recuerdan que es cierto, que no me lo estoy inventando, que todo esto ha ocurrido y está ocurriendo de veras. Me lo dicen Ian Jeffrey y Charles Dickens y también Lou Reed, Tom Waits, Franco Battiato, Eddie Veder y los Burning. Y un puñado de fotos en varias ciudades que hemos pisado juntos. Me lo recuerdan, también, las yemas de mis dedos, que se han quedado para siempre el recuerdo exacto de su piel, lo mismo que mi boca sabe a su boca cuando le convoco.

En mis planes entraba ir a Canadá. No enamorarme como una loca.

Imagen de ViaMoi.

miércoles, 29 de abril de 2009

Ha muerto Idea Vilariño

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Ha muerto Idea Vilariño y Benedetti está malito.
Y yo estoy triste...

Lo que siento por ti es tan difícil

Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.

Idea Vilariño.

domingo, 19 de abril de 2009

En el Ministerio de la Gobernación, hace 45 años...

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Le gustaba irse al monte, cuando era chinorri. Su padre, militar, le había enchufado en el Ministerio de la Gobernación, como aprendiz de conserje, para que hiciera carrera. La carrera se le truncó una Semana Santa. Su compañero tenía que haberse aliado con él, pero era mucho más dócil y bajó la cabeza: hoy es un alto cargo del Gobierno socialista. Tenía los festivos libres, había hecho horas de más, su madre iba a prepararle la mochila.

Cambiaron de opinión en el último momento. Él no:
-Yo me voy a Peñalara.

No le convenció nadie. Le llamaron, finalmente, al despacho del director general, "un tío de 60 años, un fascista, vestido de negro y con su gominola en el pelo, y su bigotito". Volvió a explicarle lo que llevaba toda la mañana contando: me lo habían prometido, he estado trabajando de más para poder irme estos cuatro días, yo ya había hecho mis planes.

-Usted va a venir mañana a trabajar.
-No, señor. Yo mañana me voy al monte.
-Creo que no me está entendiendo bien. Usted va a estar aquí mañana a las ocho de la mañana.
-No. Usted no me está entendiendo a mí. Le he dicho que yo mañana me voy al monte.

El tipo aquel miró al niño que tenía enfrente, un mocoso de 14 años de edad que le plantaba cara, una y otra vez, mientras se ponía, alternativamente, lívido y pálido, e hizo lo que mejor sabía:

-¡Está usted despedido! Y mire lo que le digo. Escúcheme: su vida a partir de ahora va a ser muy complicada, porque yo, personalmente, me voy a ocupar de hacérsela imposible.

De eso han pasado 45 años. Me lo contó hace poco, durante un café. Hablábamos de quienes no quieren ser salvados, del concepto de revolución, de la dignidad y la coherencia.

El chinorri le aguantó la mirada:
-Mire usted: la vida es muy larga y usted es muy mayor.

Imagen de Peñalara de César Zarallo.

jueves, 16 de abril de 2009

Ésta es la noticia

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Yo siempre había pensado, no sé por qué, que para cantar bien sólo hacía falta una hermosa voz. Bueno. Y estudiar.

Se llama Susan Boyle. Si pinchan sobre su nombre, verán un vídeo que ha reventado Youtube.

La noticia es ésta. Aparece en El País. Que hay una friki que hace llorar a Demi Moore. La noticia, pues, es: ¿cómo es posible que una tía tan fea, que no se depila las cejas, que está gorda -tiene hipotiroidismo, si se fijan: sólo se han dado cuenta de que está gorda-, cante así de bien?

Yo siempre había pensado, no sé por qué, que para cantar bien sólo hacía falta una hermosa voz.

Ah. Eso ya lo he dicho.

Hoy he descubierto que, para cantar bien, lo único que hace falta es ser muy guapa.

Como para el resto de las cosas de la vida, vamos.

lunes, 13 de abril de 2009

Ya no quiero

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Ningún cambio es posible sin violencia. Me lo escribió Jandro una vez y me lo creo. Yo llevaba mucha acumulada, ocho años justos, uno detrás de otro, en los que intenté deshacerme de la parte de mí que no servía.

De eso hace una década justa ahora: del último momento de vértigo en que asumí que escribir es mi mejor manera de estar sola; que la lucha se había acabado porque ya no me quedaban fuerzas; que iba a ser capaz de hablar, por fin, sin el parapeto de un folio en blanco (aunque aún no haya aprendido, o no del todo); que esto era yo, que había mucho de mí que me gustaba y que era capaz de aceptar, con mucho humor, las mil características que hubiera deseado no tener.

Ya no quiero ser perfecta.

Imagen de Arbego.

miércoles, 8 de abril de 2009

Tierra

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-¿Te apuntas? ¿Te vienes?
-Por supuesto que sí, claro que voy, donde tú me digas.

Los viajes comienzan siempre mucho antes. El mío tiene fecha y hora: un 9 de marzo a las diez menos diez de la noche. Un correo electrónico, unos días que pasaron muy lentos hasta la confirmación definitiva y dos guías de Canadá que casi no me atrevía a abrir encima de mi mesa.

Hay pocos ingleses preparados para descubrir esta tierra, que avanza lentamente pero sin pausa, que consigue que las diferencias entre sus gentes queden atrás y sean pronto olvidadas, que alienta al espíritu emprendedor personal y colectivo a formar un Estado robusto y vital, sin una pizca de debilidad ni enfermedad, con el vigor y la salud latiendo en su firme pulso; esta tierra rebosa de ilusiones y esperanza.


Eso lo escribió Charles Dickens y quien me conoce, a poco que me haya leído, sabe que estoy enamorada hasta los tuétanos de ese escritor de folletines que consigue que sea la propia espina dorsal la que hable y al que cito en conversaciones de café como si fuera un viejo amigo. Esta tierra rebosa de ilusiones y esperanza. Como los viajeros. Como los exploradores.

Javier Reverte, que prepara un libro sobre Alaska y Canadá que no se editará antes de que yo pise su suelo por vez primera, dice que un viajero es aquél que sabe cuándo parte, pero no cuándo regresará. A los demás nos define la ruta el tiempo que disponemos de vacaciones. Yo ya no distingo entre viajeros y turistas: creo que, al final, lo más que hacemos, unos y otros, es desplazarnos por este territorio tan grande y tan exiguo que es el mundo, intentando apresar lo que podemos con todo el bagaje, mucho o poco, que arrastramos desde el punto de partida.

Esta vez yo estoy curada. No hago un viaje para huir de mi rutina. No tengo el corazón hecho pedazos. No hay ninguna ciudad, ningún lastre, que vaya a llevarme conmigo a otro país. Ningún viejo amor, ningún conflicto, ningún desequilibrio, ninguna desazón. No hay tormentas, no hay frío, no hay naufragios. Sólo ilusiones y esperanza.

Voy a ser tierra.

Imagen de Polilla.

viernes, 3 de abril de 2009

Quince años

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Esta Semana Santa hace quince años que nos conocemos. Fue durante una Pascua, en Burgos, en la que pasamos cuatro días juntas casi sin hablar. Le mandé una carta -en aquel entonces, la gente conocía la letra de los amigos-: un par de folios que no decían mucho y ella me respondió, mucho más abierta, mucho más expuesta. Nos sostuvo el servicio de Correos durante años, hasta que nos dimos cuenta de que vivíamos en el mismo país, a 400 km, de que existían las carreteras y de que podíamos reencontrarnos.

Viene el domingo y cuento las horas. Ha venido a cada sitio que he habitado, excepto Valencia de Alcántara. Ha estado en Almería, Granada, Sevilla, Badajoz, Melilla, Mérida. Nos fuimos a Lisboa, otra Semana Santa.

Hemos creído y descreído a la vez y hemos sufrido las mismas decepciones. Dormir a su lado -deja de leer, carajo, que son las tres de la mañana- es uno de los placeres de mi vida. Observar cómo se utilizan los espacios en las ciudades también. Oírle la voz. Que me lea. Grabar todos sus discos. Revisar los títulos de los nuevos libros de su biblioteca. Ver exposiciones. Ir a un concierto. Emborracharnos. Reírnos de las mayores idioteces, de nuestras carencias, de nuestros miedos. Admirarme de su inteligencia, de su sensibilidad y de su hondura cada vez que abre la boca. Saludar al otoño, todos los años. Ir a varias librerías durante la mañana, como una peregrinación. Compartir un cuscús. Llegar completamente pedos a casa y no parar de hablar. Resumir lo que soy en tres palabras y saber que ella siempre me verá mejor. Fumarnos el porrito de antes de dormir, que al final es más de uno. Recordar el íntimo significado que tienen para ambas los conceptos de pobreza y comunión. Plantearnos el compromiso. Sentir vergüenza y hastío y cansancio por las mismas cosas. La ternura que soy cuando la veo. Y poder abrazarla, besarla en la boca, reconocerme y saber que así pasen otros quince.

La quiero por eso y por un gesto.

Hablábamos un día. Paseábamos por Madrid. No recuerdo cuál fue el tema de conversación, pero sí que le dije:

-Imagínate que tú me pones verde a mí.

Me miró, los ojos redondos, y abrió la boca para decir algo, pero no pudo.

Tenía la mayor cara de asombro que le he visto jamás.


Imagen de * Cati Kaoe *
Imagen de Asturtom.

lunes, 30 de marzo de 2009

Viajes

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Siempre he querido hacer dos viajes. Desconozco cuándo se gestó el deseo, porque algo debí de ver: una fotografía, quizá; un documental, una película. Ni siquiera conozco demasiado sobre esos dos países, a pesar de una amiga que vivió casi 30 años en uno de ellos y de un amigo que se enamoró de ella y me mandó una postal de los empalados de Vlad Tepes. A pesar, también, de mi último nick, que es una comida (sustantivo masculino) que no he probado jamás.

Transilvania. Los Cárpatos. Sibiu. Brasov. El castillo de Bram. Sighisoara. Un recorrido que tracé mentalmente hace años y que sólo está hecho de montañas, vampiros y leyendas.

El otro destino está hecho de colores. Unas pinceladas del rojo de un bosque de arces, ocres, amarillos y naranjas, los árboles vistos desde arriba. Tengo la imagen tan grabada en la memoria que me ocurre como con Harlem, años 30. Pienso que ya estuve. Que no me lo perdí.

Siempre había pensado que mi primer destino sería Europa y que viajaría sola. Un cuaderno, las cámaras de fotos, una libreta con la firma de William Shakespeare en la portada y los ojos bien abiertos y el entusiasmo infantil que me hace abrir la boca y excitarme en cada recodo.

Jamás pensé que iría a Canadá y jamás pensé que sería así. Acompaño a un tipo que siempre me ha gustado (porque nunca conozco a alguien hasta que no le leo, y le he leído mucho), pero del que pensé que no le conocería nunca y menos de este modo, planeando un viaje por correo electrónico sin habernos visto las caras y sin haberle escuchado la voz. Vamos a Ottawa, Quebec, Sainte-Marie among the Hurons, el Parque Nacional Algonquin, la Península de Gaspé y Terranova. Ha trazado una ruta compacta e improvisada, con plena libertad para hacer lo que queramos y sin más planes que los precisos, lo cual es maravilloso porque yo soy muy anárquica.

Me voy a Canadá.

La foto es mía, de las dos guías que tengo en casa.

viernes, 27 de marzo de 2009

Equilibrio

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La felicidad, a veces, sí, huele a azahar en Doña Elvira, porque hace muchos años que Santa Cruz no significa nada y que no duele y la luz amarilla se vierte a plomo sobre el puente de Triana y la orilla del río aún no está llena de mosquitos y se puede repostar en cualquier cafetería.

Sevilla y Madrid son las dos ciudades a las que más he escrito porque allí viven las dos personas que me faltan. Si estuvieran en otro lugar, ese lugar sería también mi casa y caminaría por las calles con esa plenitud y no querría encerrarme nunca entre cuatro paredes, catorce horas en los bares, caminando, viendo a los amigos por los que no pasa el tiempo, echando de menos el albero de la Alameda y los botellones a las once de la noche en El Salvador y sintiéndome en paz, completamente en paz y más yo, desde el justo momento en que veo la Giralda.

Equilibrio. Sevilla y Madrid se llaman equilibrio.

La imagen es de mi última visita a Sevilla: mi estampa favorita de la Giralda, desde el patio de banderas. Ya lo sé: no hago buenas fotos y ni siquiera las trato después con el Photoshop, porque no sé usarlo. Pero son mías.

jueves, 26 de marzo de 2009

Dogmas de fe

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Hay temas que no me merecen ningún tipo de debate. Son dogmas de fe, si quieren, y ni siquiera me molesto. Ya no. Que te eduque tu padre, pienso. O una biblioteca.

Que la gente ha de saber dónde están sus muertos; que una lengua no se impone; que habría que legalizar todas las drogas; que la mujer está discriminada; que habría que nacionalizar ciertos servicios; que los impuestos de un país no pueden mantener a una persona y su familia por razón de cuna. Y así.

No gasto mucha tinta, ni saliva, en convencer a nadie, aunque contesto cuando me preguntan, si tengo ganas. Lo malo es que después, saben, la gente opina. Y se escriben editoriales en los periódicos y nuestros políticos se la cogen con papel de fumar y dan vergüenza ajena y hasta se publican cartas de lectores destacadas, en recuadritos, en los medios de comunicación.

La última vez la vi allí, sin respuesta, en una revista destinada al público femenino, con esas cosas que les interesan a las mujeres (belleza, pareja, cómo hacerle disfrutar a él en la cama, hijos, consultorio psicológico, cocina, moda). La publicaron, digo yo, por aquello de la pluralidad de opiniones y de la autocrítica, faltaría más.

Que a ver cuándo alguien se atrevía a investigar cuánto había influido el grado de violencia psicológica que ejercen las mujeres hacia los hombres que son sus parejas antes de que éstos, agotados ya y sin otra opción, hubieran decidido darles una paliza o matarlas. En defensa propia.

Yo estaba allí con mi cigarrito, fuma que te fuma, el sol calentándome la espalda después de un frío invierno muy frío, leyendo aquello, negro sobre blanco y volviendo a releer, como hago con todas las frases de los libros que me abren la mente y me espolean.

Y me jodió, entiéndame. Porque una a veces tiene este tipo de revelaciones sobre los temas sobre los que ha pensado mucho. Y carajo, pensé: esto cómo no se me ha ocurrido a mí antes.

Imagen de Aaron Ramos.

martes, 24 de marzo de 2009

Encuentros

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No sé si lo he dicho alguna vez, pero a mí la gente me da miedo. Es un miedo antiguo. Sé de dónde procede, aunque no vaya a contarlo aquí. Sé qué lo provoca, cómo se manifiesta -la rigidez de la espalda, la sequedad de la boca, la pesadez de los músculos-, cuál es la mejor forma de combatirlo: de hacer que no se note. O que yo deje de notarlo.

No hubo tiempo de eso ni circunstancias, porque a mí me sobrepasan los grupos grandes y no sé a qué atender. Por eso sólo recuerdo pinceladas, muchas: el tacto de una mano, un medio abrazo de despedida, una charla sobre libros de fantasía, un acento sevillano muy dulce, la definición de la primera persona de irresponsabilidad -uno cree, uno piensa, uno siente-, la petición jocosa de un diario de viaje que se hará, mi forma torpe de contar las cosas porque aún no he aprendido a hablar, pese a los esfuerzos.

Luego descubrí que me gustaron, me gustaron mucho, y que estuve cómoda, yo, que me siento fuera de lugar en cada sitio. Habrá una próxima vez, más reducida, sin rigidez, ni pesadez, ni sequedad, mucho más reposada, aunque se repitan las croquetas del Eslava y el café en cualquier lugar en el que dejen encender un cigarrillo. Seguiremos hablando del amor, o de la PAC, o de una gata y un conejo, quién sabe. Y nos reiremos y volveré a sentir la admiración brutal que me llena cuando estoy hablando con gente a la que reconozco.

Disfruté.

Hacía mucho que no disfrutaba tanto.

Imagen de Sevilla5.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Abrir/cerrar

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Voy por épocas. Como todo el mundo. Pero no recuerdo, desde hace tiempo, una tan expansiva, en la que hubiera tanto que hacer, en la que quedara con tanta gente distinta, desconocida, y estuviera igual de a gusto que con los amigos viejos. Un Carnaval, un Monopoly hasta las seis de la mañana, una llamada de teléfono de un tío encantador del foro de Canonistas, a ver cuándo te vemos el pelo, una cita en Mérida y otra en Sevilla con dos personas que salieron de la red y que se materializarán en pocos días... Los descubrimientos que siempre me hacen pensar en la frase de Walt Whitman: Los desconocidos son amigos a los que nunca te han presentado.

Sigo siendo yo. Abro y cierro los círculos. Esta vez no ha sido algo consciente. Da igual. Hay quien decide desaparecer, sin dar explicaciones ni decir cómo, de la noche a la mañana, y el duelo dura un mes. Y quien lleva ahí catorce, quince, casi veinte años, a pesar de mis idas y venidas (de los kilómetros, de los amores, del resto de los amigos).

Voy pintándome. No sé qué parte es de mí y qué parte es de otros. Tampoco me importa. Ahora llegan más otros. La inmensa mayoría no se quedarán. Puede que algunos sí, durante un tiempo. O puede que me vaya yo.

A estas alturas de la historia, ni me lo planteo. Sólo lo disfruto.

Imagen deAgniMax.

martes, 17 de marzo de 2009

Frío

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Leo textos de hace cinco años y no me reconozco. ¿Realmente puede volvernos el amor -o su ausencia- tan locos, tan desesperados?

Jamás he tenido tanto frío.

Algo me salva.

Desde entonces, no he vuelto a tener frío.

Imagen de Paulo Brandão.

sábado, 14 de marzo de 2009

Raquel

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Dice que aprende a ser peor a ratos, aunque eso no se lo cree ni ella, que es una de las personas más buenas que conozco. En el mejor sentido de la palabra, como decía Machado. Que una cosa es ser peor y otra marcar límites y cuidar de una misma. Lleva a mi lado 18 años, lo que la convierte en la amiga más antigua que conservo y con frecuencia bromeamos con que dentro de dos décadas estaremos contándonos no sé qué cosa, o no sé cuál otra. Un día vimos a cuatro amigas de 70 años en un bar, tomando licores en vaso bajo y unas enormes copas de helado, maquilladas, quitándose la palabra de la boca, estupendísimas. Nosotras vamos a ser así. Ni siquiera creo que sea una promesa: será una realidad, aunque los licores ya no nos entren para entonces porque vamos comprobando que la edad no perdona y hace mucho que sustituimos el botellón (¡sí! ¡hicimos botellón unas cuantas veces!) por los cafés de media tarde y las tapitas de la noche.

Es cotidiana. Creo que es una de las mejores cosas que puedo decir de alguien. Que es cotidiana. Es decir, que lo mismo te echa un cable monetario para que te puedas ir a comenzar una nueva vida con un nuevo trabajo allá en África, que te acompaña a comprar ropa cuando odia ir de tiendas tanto como yo, que nos reúne en su casa y nos cocina un pescado al horno, que llama todas, absolutamente todas las semanas por teléfono (ya aprendió que yo no soporto ese aparatejo horrible) o que te manda correos para decirte que eres maravillosa y que no se te olvide nunca.

Yo creo que nunca, en estos 18 años, le he dado ni la milésima parte de lo que ella me da a mí. No es una frase hecha. Lo creo de verdad.

Pero qué carajo. Te quiero mucho, niña. Felices 33.

Imagen de MrCookie.

sábado, 7 de marzo de 2009

Programados para la belleza

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Ando aprendiendo conceptos que antes desconocía: apertura de diafragma, velocidad de obturación, distancia focal, sensores, bloqueo de enfoque. Me divierte tomar apuntes, observar imágenes de otros, mirar la realidad como si estuviera tras un visor, imaginarme posibles modelos para mis fotos, saber cómo debería hacer para que el agua de una fuente parezca de seda, experimentar con todos los botones y fijarme en los planos de las películas.

He debatido sobre la post-producción -¿es manipular quitar lo que estorba? ¿se pueden romper todas las reglas si el resultado te satisface aunque no le guste a nadie más? ¿cómo ha de ser un HDR si me decido a hacerlo algún día?-, he fotografiado todas las flores artificiales de mi casa, espero a que amaine el temporal para estudiar la luz del Templo de Diana, me planteo si sé mirar.

Pero aprendo mucho más. Uno, que todo el mundo hace malas fotos: el secreto está en no enseñarlas. Dos, que la manipulación ha existido siempre, también en los momentos de la película y el revelado y que, además, no hay mayor manipulación que el blanco y negro: ¡la realidad es en color! Tres, que el ojo humano es capaz de deshacerse de todo lo que le molesta. Cuando vemos un paisaje espléndido mirando por la ventanilla de un coche, somos capaces de olvidar las vallas metálicas del campo, los postes y los cables de teléfono. Nuestro cerebro no los procesa. Estamos programados para la belleza. Y, como la fotografía también busca la belleza, aunque nos muestre realidades horribles a menudo, al componer una imagen hay que procurar quitar lo accesorio: la cámara sí lo verá. Aprender a mirar es aprender a observar lo feo, lo que sobra, para eliminarlo.

He tardado casi 33 años en darme cuenta.

La imagen es mía, una de las primeras que hice trasteando en casa. Le sobra el marco de la puerta, pero me gusta.

domingo, 1 de marzo de 2009

Intento

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Voy a intentar escribir, me digo. Pero lo cierto es que tampoco tengo nada que contar. Está la sensación de que el cerebro es una vasta extensión yerma; de que ciertas partes del mundo se te desmoronan sin saber qué ha ocurrido, ni ganas de averiguarlo; de que el pensamiento no lleva a la acción sino a la taquicardia y de que las horas se escapan sin hacer nada provechoso.

Una porción de todo esto terminará en un mes. Cuatro semanas pasan pronto, me digo, aunque me temo que se van a hacer muy lentas. Por eso hay que buscar ocupación en las horas de ocio: seguir viendo capítulos de Northern Exposure; disparar fotografías; vencer la pereza para ir al cine; hacer planes para pensar poco. Leer, leer, leer. Desechar lo que nunca fue importante. Asumir la exclusión. Lograr que no importe ni desequilibre. Esperar que pase el tiempo.

No asustarme.

A estas alturas, todavía no he averiguado cómo se hace eso.

Imagen de Celeste.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Noticias desde Camerún

Estas palabras que están escritas aquí abajo son en el idioma fe'fe'. Y son un enlace:

Nga cha'si nkwe yii la mba lao!!!!!!!!!!!!!
Mbe'mbe' ngu' fi 2009 mbi nkwee yoh la mba lao!!!!!!!!!!!


(Lo pongo porque muchos me han preguntado hoy durante el café y no habían pinchado porque no se veía bien).


Imagen de los montes Alantika, que separan Camerún de Nigeria, tomada de Viajes Camerún.

viernes, 20 de febrero de 2009

Mentiras

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Voy a mentirte. Te diré que me gusta lo que hago, que me siguen sobrando las horas y las ganas, que la melancolía se fue del todo y que cuando te recuerdo no me duele.

Ni siquiera esperaré un aniversario. Enero, 31: no respondas.

Ya lo sé: no te miento, porque ni siquiera hablo contigo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿?

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Hace unos días, pocos, me llegó a mi correo la presentación de un proyecto, Red Mundial de Escritores en Español. A la inmensa, inmensísima mayoría de las personas que se encuentran inscritas ahí, no las conozco. Creo que sólo he visto un nombre conocido, Santos Domínguez, y dudo mucho que él me conozca a mí.

Y se ha producido el siguiente diálogo:
-No sé cómo me has encontrado, pero no soy escritora.
-Escritor es quien escribe.
-¿Tú crees?
-Son siempre miembros de REMES quienes nos proporcionan las direcciones de invitación. Deberías decirle a tus amigos QUE NO ERES ESCRITORA.
-Mis amigos ya lo saben.

Jo, no hacía falta decirlo gritando.

Me siento como si me estuviera metiendo en un círculo selecto de autoelegidos y yo fuera una mindundi...

Imagen de Diego.78.

lunes, 16 de febrero de 2009

Lobezno

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Se llama Lobezno y me enseñó que el todo a veces no es mejor que la suma de las partes. Nació en el siglo XIX, le forraron el esqueleto de adamantium y tiene garras. Propias. De hueso. Y un sentido del honor insuperable. Habla con frases cortas. Es el mejor en lo que hace (aunque lo que hace no es muy agradable) y ni la llegada de otro chulo, léase Gambito, le robó el primer puesto.

Me enamoré de él hace décadas, lo mismo que me enamoré de Edmundo Dantés, Athos o Sidney Carton. Y, hasta que llegó Hugh Jackman, siempre había pensado que el mejor Lobezno debería haber sido Jack Nicholson.

Pero no está aquí por eso.

Está aquí porque hoy es el...



Y no me negarán que, para tener más de doscientos años, el tipo tiene un culazo de la hostia.

viernes, 13 de febrero de 2009

Hasier Larretxea

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Llegué a él por Fernando Aramburu, de quien no he leído aún Los peces de la amargura, pero de quien disfruté (y mucho) su Vida de un piojo llamado Matías. Dijo: "El goteo de obras en que se trata la cuestión de los crímenes de ETA es incesante. Las últimas que he leído me han causado una honda impresión: Miguel Tomás-Valiente y Luisa Etxenike, así como poemas en euskera de Hasier Larretxea, de una contundencia admirable".

Como el euskera me gusta desde que Nerea me decía Zorionak por Navidades, aunque no entienda absolutamente nada, busqué su nombre en Google. Dónde, si no. Le encontré en Las afinidades electivas, donde también están David Eloy Rodríguez y José María Gómez Valero. Por estas cosas que me pasan de vez en cuando con según qué gente, me mandó un correo.

El jueves 19 de febrero, a las 19:30 de la tarde, presenta Azken Bala / La última bala, en el Hogar Vasco de Madrid, en el número 5 de la calle Jovellanos, la que está detrás del Congreso de los Diputados. "Butacas cómodas, un lugar muy bonito", me dijo.

Son poemas como éste:

Eraiki dezagun herria,
egunero hiru-lau bonba lehertaraziz
ingurune historikoetan.

Eraiki dezagun herria,
alderdi politikoen egoitzak
margo gorri-horiekin edertu
eta mehatxu hizkiekin apainduz.

Eraiki dezagun herria,
baina horretarako
kutxazain automatikoak,
eta autobusak,
lehenik errez.

Eraiki dezagun herria,
horretarako guztia
suntsitu behar badugu ere.

Eraikitzeko,
deus ere gelditzen ez bazaigu ere.

***

Construyamos un pueblo
haciendo explotar tres o cuatro bombas diarias
en cascos históricos.

Construyamos un pueblo
embelleciendo con pintura roja y amarilla
y con escritos amenazantes
las sedes de los partidos políticos.

Construyamos un pueblo,
pero quememos antes
sus cajeros automáticos.
Sus autobuses.

Construyamos un pueblo,
aunque para ello
tengamos que destruirlo todo.

Aunque ya no nos quede
sobre qué construir.

Yo no estaré en Madrid el jueves, y ya lo siento. A ver si alguno puede ir por mí y me lo cuenta.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Carnavales

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Han llegado los Carnavales. Y yo me disfrazo por primera vez en... ¿cinco, seis años? Con peluca, pestañas y todo. A ver si aguanto hasta las dos de la mañana. Por lo menos.

Descubriré si se me ha olvidado divertirme de esa manera.

domingo, 1 de febrero de 2009

Venimos dando

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Y me vais a decir que sólo hablo de fotos y de la asociación, pero ambas cosas son las que ocupan todo el tiempo que no estoy trabajando, salvo algún café con los amigos, en el que inevitablemente salen cifras, cálculos de cuánto cuesta una cama de hospital y el tratamiento médico y maneras de enviar un material que es imposible de enviar por avión porque fletar uno cuesta 250.000 euros y no tenemos fondos para ello.

Namhlanje ya tiene logo. Lo ha hecho Ángel Squembri. Más bien, lo han hecho Ángel Squembri y su equipo, los del Estudio de Diseño Alcon&Squembri de Granada. Es éste:



¿Qué os voy a pedir a los amigos? Pues que en cada uno de vuestros blogs, si os place, añadáis una imagen con el logo de la asociación y un enlace al blog de Namhlanje. ¿Cómo se hace eso? Os vais a Diseño, en vuestra página de Blogger. Escogéis imagen. Os descargáis ésta, por supuesto. La añadís y, donde pone URL, enlazáis al blog de la asociación.

¿Por qué os pido esto? Pues porque resulta que necesitamos socios. Necesitamos un mínimo de 51 socios que se comprometan a aportar una cuota mínima de 20 euros al mes. Hasta dentro de dos o tres años, según organismos, no podemos pedir ni la declaración de Entidad de Interés Social ni subvenciones al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales o la Junta de Extremadura. Tampoco sabemos si, como somos recién nacidos y no hemos realizado ningún proyecto oficial, los bancos y cajas de ahorro nos van a otorgar subvenciones, aunque no paramos de redactar proyectos. Y ojo: aunque la cuota mínima deseable serían 20 euros al mes, también existe la posibilidad, para los mileuristas y los que no llegan a mil euros, de aportar lo que buenamente pueda cada uno: cinco, diez o quince euros, lo que sea. O de realizar aportaciones puntuales. Que sé que muchos de los que se pasan por aquí están más que tirados de pelas.

Sinceramente, dudo mucho que algún "anónimo" se inscriba en una asociación por pinchar en una imagen e informarse de lo que sucede en Camerún y en otras partes del mundo con la anemia falciforme. Pero, como no subestimo el poder que tiene dar el coñazo ("oye, pues yo estoy metido en una asociación que hace esto con esta gente"), toda aportación será bienvenida.

Por supuesto, también necesitamos manos y pies. No sólo se puede colaborar económicamente. Las ideas siempre son bienvenidas.

También hemos creado un perfil de Facebook y un grupo. Podéis pasaros por allí cuando queráis.

Y debería escribir de otras cosas. Pero no se me ocurre nada. Se admiten propuestas. De verdad, envidio la prolijidad de Random. Yo soy incapaz. Creo que últimamente no tengo absolutamente nada que decir...

domingo, 18 de enero de 2009

Asociación Anemia Falciforme Namhlanje

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Los que se pasean por aquí a menudo y los que se toman café conmigo de vez en cuando saben que soy vicepresidenta de una ONG (no había nadie más cerca). Está recién creada. Se llama Asociación contra la Anemia Falciforme Namhlanje. Hemos escogido la palabra "Namhlanje" porque, en zulú, significa "hoy" y a nosotros nos gusta mucho el "hoy", que mañana Dios dirá.

No tenemos logo aún (¡Ángeeeel!). Lo que sí tenemos es un blog y muchas ganas de trabajar. En el blog aparece nuestra dirección física y pronto aparecerán también las maneras de colaborar, como voluntario (ahora se les llama cooperantes), como socio o realizando una aportación puntual para alguno de nuestros proyectos, que son muchos y de los que ya os iré informando.

En el blog os podéis enterar mejor de qué es la anemia falciforme o drepanocitosis y por qué nos hemos comprometido con la población de Camerún para intentar luchar contra esta enfermedad. Sólo hay tres mensajes (acabo de colgar el último hace un rato), pero se irá actualizando convenientemente.

Esa imagen que veis ahí arriba se hizo el año pasado, durante el veranito, en el Hospital de la Quentinie, de Douala (Camerún), con una de las sillas de ruedas que se compraron con el dinero de los que ahora somos socios de Namhlanje. Las sillas de ruedas son importantes para los enfermos de drepanocitosis porque a veces se les tienen que amputar las piernas (y porque los dolores no les dejan andar).

sábado, 17 de enero de 2009

Anotaciones

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No hagáis como yo, que soy más corta que la chaqueta'un guarda. Y lo dicen mis libros, ¿eh? que conste. Que cuando uno va a comprar una cámara, la tiene que comprobar. La tiene que abrir, meterle una tarjeta, una batería, disparar al cielo, descargar la foto, ampliarla y, si ve que no hay nada raro, comprarla y disfrutarla en su casita.

Yo no. A mí me da vergüenza. Así que mi cámara nueva tenía un pelusón grandísimo en el visor, que no afectaba a las fotos, pero me la han cambiado muy amablemente. La (ya mucho más) nueva del todo está perfecta.

Hoy he aprendido a enfocar. Aquí unas muestras...






























Es muy simple: sólo hay que pulsar el botón de disparo hasta la mitad.

Ay madre mía: lo que me queda por aprender...

viernes, 16 de enero de 2009

Apunte rapidísimo

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Acabo de venirme a casa con esto:




Con esto, dos objetivos, una bolsa, una tarjeta de 4 gigas y un seguro por si me la roban antes de que aprenda a hacer fotos...

Seguiremos informando.

Sí, Javier: soy de compras compulsivas. Si lo pienso y no lo hago, no lo hago nunca más.

miércoles, 7 de enero de 2009

Propósitos de nuevo año

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  • No complicarme la vida. Es decir, dar a cada cosa la importancia que se merece. El año pasado lo aprendí (o me vino solo, yo qué sé) y este año procuro seguir en el camino. Saber qué es grave, qué no es grave y qué es producto de un calentón inmaduro.
  • Ir al gimnasio como si fuera un trabajo más.
  • Leer más, ver más cine, ver más series, escribir más (o publicar aquí más, que es distinto).
  • No hacer caso a chismes. Ni escucharlos siquiera. Dicen que la información es poder, pero yo he terminado pensando que, en determinadas cosas, es mejor no estar informada de nada.
  • Espolvorearme. En todos los aspectos.
  • Disfrutar. Siempre. De cualquier cosa.